Sabes si tu cliente quedó contento antes de pedirle que lo diga en público
Le preguntas primero cómo le fue. Si quedó feliz, lo mandas a dejarte una reseña. Si algo no le gustó, lo resuelves en privado antes de que se queje donde todos ven.
- Nunca más pides reseña a alguien que quedó molesto
- Los problemas se resuelven en privado, no en público
- Tus reseñas de verdad suben porque solo pides a los contentos
Pruébala gratis con tu próximo cliente
Déjame tu nombre y tu correo, y te abro la herramienta para que la pruebes hoy con un trabajo de verdad.
El problema no es pedir reseñas, es pedirlas a ciegas
Terminas el trabajo y mandas el mismo mensaje pidiendo reseña a todos, sin saber cómo quedó cada uno. Y a veces le llega justo al que quedó incómodo con algo, y en vez de una reseña te gana una queja pública.
Como es hoy
- Pides reseña igual a todos, sin saber cómo quedaron
- A veces el que no quedó tan contento es al que más le insistes
- Una queja pública pesa más que diez reseñas buenas
Como se siente con la herramienta
- Primero sabes cómo quedó, antes de pedir nada
- Al contento lo mandas directo a dejar su reseña
- Al que no quedó bien lo atiendes tú, en privado
Es el mismo cierre de siempre, pero ahora con un paso antes. Tus reseñas suben porque solo se las pides a quien de verdad quedó feliz.
Tres pasos y listo
Preguntas cómo quedó
Al terminar, le preguntas al cliente a qué trabajo corresponde y qué tan satisfecho quedó.
La herramienta decide la ruta
Si quedó contento, lo manda a dejar reseña pública. Si no, lo manda a resolución privada.
Tú cierras el paso que toca
Le agradeces al contento, o llamas al otro para arreglarlo antes de que se queje en público.
Así se ve por dentro
Cada cierre de trabajo, la herramienta te dice para dónde mandar a ese cliente. Tú decides qué mensaje le mandas, pero ya sabes por dónde va.